
24-11-2011
El porcentaje de pacientes que responde a los retrovirales ha pasado en diez años de menos del 20% a casi un 60% y ha bajado de forma significativa la incidencia en progresión de la enfermedad, con una tendencia a una menor mortalidad. Así lo revela un estudio llevado a cabo por el equipo PLATO II (Pursuing Later Treatment Option II) del proyecto COHERE (Collaboration of Observational HIV Epidemiological Research Europe) y que ha publicado The Lancet Infectious Diseases en su edición de octubre. El trabajo ha recopilado datos de más de 91.000 pacientes, repartidos en 33 cohortes, durante la última década y en él ha participado Jordi Casabona (grupo 27 CIBERESP).
COHERE es el grupo multicéntrico colaborativo de las cohortes de Europa Occidental, que reúne a 91.764 pacientes. Entre los diferentes proyectos en marcha destaca Plato II, que ha evaluado a los pacientes pretratados previamente.El estudio de 33 cohortes tenía como objetivo analizar las tendencias en evolución clínica y virológica en la última década en pacientes con fallo virológico a las tres familias originales de fármacos antirretrovirales. Por parte española cabe destacar la cohorte PISCIS (Proyecto para la Información del Seguimiento Clínico Epidemiológico de la Infección por VIH-Sida), en el cual se integra Jordi Casabona, y que reúne a doce hospitales de Cataluña y Baleares.
El análisis multivariado ha propiciado gran cantidad de datos que a su vez han generado subanálisis. Uno de ellos ha acotado las variables asociadas con respuesta a la progresión a SIDA o a la mortalidad. Como señala Daniel Podzamczer, director del Programa VIH/Sida del Hospital Universitario de Bellvitge, en Barcelona, "un dato destacado es que, estadios avanzados de infección, como estar inmunodeprimido o tener SIDA, se asocian a una amplia respuesta y una mayor progresión de la enfermedad. Es un resultado lógico e importante, porque viene a reafirmar nuestro abordaje desde hace años: intentar iniciar los tratamientos de forma más precoz para evitar que los pacientes lleguen a fases avanzadas de la infección, que es donde los tratamientos funcionan menos o no funcionan".
En su opinión, esto ha sido posible gracias a los nuevos fármacos, con mayor eficacia y menos resistencias cruzadas y toxicidad y a una mayor facilidad de administración, lo que ha permitido un mejor éxito a largo plazo. Entre los fármacos más destacados, Podzamczer ha recalcado el desarrollo de nuevos inhibidores de la proteasa o nuevos inhibidores no nucleósidos de la transcriptasa inversa, así como la aparición de nuevas familias de fármacos como los inhibidores de la integrasa o de la entrada. "La ventaja de los nuevos fármacos es que no presentan ninguna resistencia cruzada con los fármacos previos". Los nuevos tratamientos han permitido transformar la enfermedad de forma clara: ahora es una enfermedad crónica, con una supervivencia que se cuenta en décadas y con una muy buena calidad de vida de los pacientes que están siendo tratados.
doi:10.1016/S1473-3099(11)70248-1




























