La SADEMI aborda la situación de los Determinantes Sociales y la desigualdad en Salud desde los condicionantes sociodemográficos, de género y económicos

Mesa central del Congreso de la Sociedad Andaluza de Medicina Interna
CIBER | miércoles, 14 de junio de 2017

En los actos del XXXIII Congreso de la Sociedad Andaluza de Medicina Interna (SADEMI), celebrado en Córdoba durante los días 8 a 10 de junio, se abordaron los determinantes sociales y la desigualdad en salud con protagonismo de miembros del programa DAPET del CIBERESP. Este tema fue elegido por la Sociedad Andaluza de Medicina Interna para la mesa central de su Congreso anual.

La mesa fue moderada por Rafael Martínez, internista del Hospital Universitario Reina Sofia de Córdoba, y Enrique Calderón, jefe de grupo del CIBERESP en la Fundación Pública Andaluza para la Gestión de la Investigación en Salud de Sevilla (FISEVI). Contó con la participación, asimismo, de Alberto Ruiz Cantero (Hospital de la Serranía de Ronda) y Beatriz González López-Valcarcel y María Teresa Ruiz Cantero del grupo del CIBERESP coordinado por Carme Borrell.

Alberto Ruiz Cantero expuso el tema “Determinantes socio-demográficos y estado de salud de las personas” indicando que ni se vive, ni se enferma ni se muere igual en el mundo, en un país, en una región, en una ciudad o en distintos barrios, porque depende de donde se nazca y viva. Por tanto los Determinantes Sociales  influyen cómo y cuánto viven y en la forma en que mueren las personas. En España existe una respuesta variable a las desigualdades en salud respecto a otros grupos de países de la Unión Europea. Existe una importante brecha entre el índice de Desarrollo Humano y el mismo ajustado a la desigualdad (salud, educación e ingresos), lo que indica la pérdida de desarrollo humano debida a la desigualdad. Así, las personas en riesgo de pobreza o exclusión social en España está por encima de la media europea, en torno al 27.5% de la población. Los Gobiernos deben aumentar el gasto en el entorno y estilos de vida de las personas, como apareció en el Informe Lalonde de 1974.  Los determinantes socioeconómicos como el aumento de la densidad de población, la corrupción, el desempleo, el descenso del IDH, el % del PIB en salud y educación, la felicidad….. fueron identificados como predictores significativos de la autopercepción de salud. Y aquélla es un buen predictor de mortalidad que se empobrece con el aumento de la edad, bajos ingresos, IMC y la comorbilidad. Resultando ser una herramienta valiosa en la evaluación y planificación de la atención a todos los pacientes debiendo incluirse en la historia clínica.

Mª Teresa Ruiz Cantero, de la Universidad de Alicante, abordo el tema “El género. Un determinante en el eje de las desigualdades en salud” y comentó que el género es un claro determinante en el eje de las desigualdades en salud. Así, dijo que los estudios clínicos presentan un sesgo de género y que falta información sobre la variabilidad de la práctica en función del sexo. Muchos estudios biomédicos como los ensayos clínicos utilizan a los hombres como prototipos poblacionales e infieren los resultados a las mujeres. Esta tendencia parte de la presunción errónea de igualdad entre mujeres y hombres. Existe variabilidad en los tiempos de demora y espera, en las estrategias diagnósticas y terapéuticas según el género, en perjuicio de la mujer.

Beatriz González López Valcarcel, de la Universidad de Las Palmas, en el tema “La desigualdad económica como causa y efecto de las desigualdades en salud” abordó la desigualdad económica como causa y efecto de las desigualdades en salud.  Los pobres mueren antes que los ricos, la pobreza, el desempleo y la exclusión social son factores de riesgo para la salud tan relevantes como los que se suelen considerar: tabaco, obesidad, sedentarismo. Este problema de desigualdades sociales en salud se presenta incluso en los países con sistemas públicos de salud universales, por tanto, el tener un sistema de salud con financiación pública y cobertura universal puede ser una condición necesaria, pero no es condición suficiente. Además, en España las diferencias socioeconómicas en salud (también en educación y ocupación) persisten entre generaciones: el “ascensor social” funciona mal, y la crisis econPor otra parte, los impuestos recaudados son sigualdad en la distribuciçon de la renta y de la riqueza desde que se iniciganan mómica influyó mas en la salud de la población por la vía de los determinantes sociales de la salud que por los recortes de los recursos y presupuestos sanitarios. También, en España ha habido un empeoramiento de la desigualdad en la distribución de la renta y de la riqueza desde que se inició la crisis económica. En Andalucía, la evolución ha sido incluso peor, según el informe  FOESSA 2016. Por otra parte, los impuestos recaudados son cada vez mas regresivos, con el peso mayor en el IVA y otros impuestos indirectos; entre los directos el de los beneficios de las sociedades se ha reducido enormemente desde antes de la crisis. La sanidad está asumiendo un papel que tradicionalmente no tenía de redistribución de renta. La desigualdad económica de los españoles, de las mas altas de Europa, se atenúa cuando se consideran las prestaciones sanitarias en especie que reciben los pacientes gratuitamente. La Salud en todas las Políticas, es decir, las intervenciones intersectoriales, serán decisivas para la buena evolución de la salud poblacional. En los hospitales se puede y debe incorporar la dimensión de equidad entre los indicadores de gestión, reflejando y monitorizando acceso y utilización por grupos socioeconómicos de pacientes.