Estamos en el camino de asociar definitivamente la obesidad y sus efectos cardiovasculares en niños a la contaminación química

Adonina Tardón García, Coordinadora del Programa de Investigación en ‘Epidemiología y prevención de salud ambiental y laboral’ del CIBERESP
CIBER | lunes, 4 de diciembre de 2017

El Programa de Investigación en ‘Epidemiología y prevención de salud ambiental y laboral’ del CIBERESP pretende fomentar la investigación colaborativa en este campo, como elemento clave en el desarrollo de las políticas de salud medioambiental y laboral en España. Entre sus objetivos estratégicos figuran el estudio de los efectos de los contaminantes durante el embarazo y la infancia, los determinantes ambientales y ocupacionales en el desarrollo de cáncer de pulmón, o los efectos preventivos de la dieta mediterránea en la incidencia de la diabetes y las enfermedades cardiovasculares. Adonina Tardón, directora del Área de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Oviedo y jefa de grupo del CIBERESP en esta institución, es su coordinadora.

-¿Cuáles son los objetivos estratégicos del Programa de ‘Epidemiología y prevención de salud ambiental y laboral’ que usted coordina?

-En el marco de este Programa de Investigación nos centramos en cuatro objetivos estratégicos: 1) Estudiar el papel de los contaminantes ambientales más importantes en el aire, agua y en la dieta durante el embarazo e inicio de la vida, y sus efectos en el crecimiento y desarrollo infantil, para participar en la elaboración de Guías de salud pública dirigidas al asesoramiento de políticas científicas en España y Europa; 2) Estudiar y evaluar el desarrollo de marcadores predictivos, de exposición de efecto y de riesgo individual en la población infantil para su prevención y control; 3) Estimar la interacción de los determinantes ambientales y ocupacionales en el desarrollo del cáncer de pulmón para intervenir en el diseño de políticas de prevención secundaria del cáncer de pulmón, además de contribuir al conocimiento de las alteraciones en los genes asociados al cáncer de pulmón; y 4) Evaluar el efecto de una intervención intensiva sobre el estilo de vida a base de una Dieta Mediterránea hipocalórica, actividad física y tratamiento conductual sobre el riesgo cardiovascular, diabetes tipo 2 y otros problemas de salud, evaluando también el efecto sobre la reducción del perímetro abdominal, la pérdida de peso a largo plazo y la calidad de vida.

-¿Cuáles son las principales líneas de trabajo que abarca el programa?

-Tenemos 4 subprogramas estratégicos: Infancia y medio ambiente; Disrupción endocrina, desarrollo y salud; Nutrición y salud pública; y Estilo de vida y cáncer de Pulmón.

El primero, el proyecto INfancia y Medio Ambiente (cohorte INMA) es un proyecto de investigación creado con el objetivo de estudiar el papel de los contaminantes ambientales más importantes presentes en el aire, agua y en la dieta durante el embarazo e inicio de la vida, y sus efectos en el crecimiento y desarrollo infantil que sigue de manera prospectiva el desarrollo de unos 4.000 recién nacidos desde la gestación hasta la adolescencia en Asturias, Guipúzcoa, Granada, Menorca, Ribera del Ebro, Sabadell, y Valencia desde hace 15 años. Evalúa los efectos de la exposición prenatal y postnatal durante el embarazo y el inicio de la vida a contaminantes ambientales (contaminación del aire, contaminación del agua, compuestos tóxicos persistentes y no persistentes, metales, tabaco, campos electromagnéticos, desigualdades sociales, ocupación, agentes microbianos en el interior de las casas, lactancia materna, nutrición, genética) en las alteraciones hormonales, las alteraciones congénitas, la salud reproductiva, el crecimiento intrauterino, el crecimiento postnatal, el neurodesarrollo, la salud respiratoria y la atopia, la obesidad, los problemas del sueño y el desarrollo sexual en la cohorte de nacimiento INMA.

El segundo subprograma, como le decía, es el de ‘Disrupción endocrina, desarrollo y salud’. La disrupción hormonal temprana durante la etapa embrionaria/fetal puede afectar al desarrollo y tener consecuencias sobre la salud reproductiva en etapas posteriores de la vida. Se ha sugerido que los contaminantes ambientales con actividad hormonal ocupan un lugar importante en la patogenia de enfermedades relacionadas con las hormonas a pesar de que compuestos individuales, a las concentraciones de exposición habituales, no puedan asociarse con enfermedad. En algunas situaciones particulares es el efecto combinado lo que parece jugar un papel importante, como es el caso del riesgo de criptorquidia/hipospadias asociado a la carga estrogénica y antiandrogénica durante el desarrollo uterino. Diferentes estudios también han relacionado la exposición a diferentes disruptores endocrinos con la obesidad, la diabetes o el síndrome metabólico, enfermedades cuya incidencia no ha dejado de aumentar durante las últimas décadas en el mundo. Hasta el momento la comunidad científica ha identificado más de 20 compuestos químicos dentro de este grupo, denominados “Obesógenos”. Estas observaciones epidemiológicas necesitarían acompañarse de estudios mecanísticos que ayuden a entender el papel patogénico de los disruptores endocrinos y su interacción con el genoma y eso es lo que nosotros hacemos en este tema.

El tercer subprograma está centrado en ‘Nutrición y salud pública’. En el marco de este subprograma, desarrollamos el Proyecto PREDIMED PLUS. Ante la falta de ensayos clínicos que combinen intervenciones sobre estilos de vida y promoción de un patrón de dieta mediterránea (DietMed), en población con sobrepeso u obesidad, síndrome metabólico, riesgo aumentado cardiovascular y de diabetes mellitus 2 (DM2), el estudio PREDIMED+DM pretende determinar el efecto de una intervención intensiva de pérdida de peso basada en un patrón de DietMed tradicional hipocalórica, actividad física y terapia conductual versus consejos sobre DietMed en el contexto de cuidados sanitarios habituales, sobre la incidencia a los 6 meses, uno y dos años de eventos primarios cardiovasculares y de DM2. Se evaluarán también los posibles mecanismos implicados y efectos sobre marcadores de riesgo.

El último subprograma, como le detallaba, aborda la relación entre ‘Estilo de vida y cáncer de pulmón’. El cáncer de pulmón es el paradigma de una enfermedad atribuible a la interacción entre determinantes de exposición medioambiental. El estudio CAPUA (CAncer de PUlmón en Asturias) es un estudio de casos y controles de base hospitalaria incorporado en el año 2010 al proyecto SYNERGY y al consorcio ILCCO coordinados por la IARC, que analiza los factores de riesgo ocupacionales y genéticos del cáncer de pulmón. Este proyecto reúne varios estudios de casos y controles europeos para analizar los efectos de la exposición a cancerígenos ocupacionales en el desarrollo del cáncer de pulmón. Dentro de Consorcio del proyecto SYNERGY se ha desarrollado una matriz–proyecto específico de trabajo-exposición (SYN-JEM) que nos está permitiendo estimar las interacciones entre los cancerígenos ocupacionales. Los resultados del Proyecto SYNERGY serán tenidos en cuenta a la hora de marcar niveles de exposición a cancerígenos ocupacionales en la Unión Europea.

-¿Cómo puede contribuir el hecho de contar con una estructura como el CIBERESP a las estrategias de prevención en materia de salud ambiental y laboral en España?

-La existencia de una estructura como el CIBERESP es clave en el desarrollo de las políticas de salud medio ambiental y laboral en España. Su existencia posibilita la unión y coordinación de los distintos grupos de investigación que trabajan en el tema en nuestro país al dotar económicamente de recursos para su puesta en marcha. En concreto CIBERESP ha financiado desde su creación al Subprograma INMA al considerarlo estratégico para la investigación en salud infantil en nuestro país. La creación de la COHORTE INMA se ha apoyado primariamente en el CIBERESP, desde el año 2006 y de una forma ininterrumpida hasta hoy. Este apoyo mantenido nos permite realizar las jornadas de coordinación de la COHORTE año a año, además de financiar las estructuras de project manager y data manager, sin las cuales el Proyecto no hubiera podido mantenerse.

-¿Cómo valora la transferencia de los resultados de la investigación que se hace en el marco de este programa a los órganos políticos con capacidad ejecutiva en este campo?

-La transferencia de resultados en salud ambiental y laboral es nuestro motivo de existencia y sin embargo y paradójicamente es muy difícil de entender por los cargos políticos, al no tratarse de políticas cortoplacistas, que tanto encantan a la clase política en general. La política medio-ambiental nos implica a toda la población y medidas que hoy apoyamos tendrán en muchos casos su efecto en veinte o treinta años, eso hace complejo el mensaje a transmitir. Para nosotros, sorprendentemente, nuestros grandes apoyos son los ciudadanos, que son los que se movilizan para tener un aire más limpio. Por poner un ejemplo, en el ayuntamiento de Gijón y debido a la gran presión vecinal nos han solicitado ahora, en concreto a mi grupo de la Universidad de Oviedo, la creación de la COHORTE INMA GIJON, con el objetivo de valorar el efecto de la contaminación atmosférica en la salud respiratoria infantil, y siendo el ayuntamiento quien va a financiar a los trabajadores de campo. En mi opinión esto es un ejemplo de políticos comprometidos con la salud ambiental claramente.

-¿Cuáles son los principales contaminantes en los que centran su investigación en el marco del Proyecto INMA y qué resultados están obteniendo del estudio de esta cohorte?

-Hemos investigado todos los contaminantes ambientales actuales que tienen efecto en la salud infantil: partículas en suspensión, óxidos de nitrógeno, de azufre, ozono, metales como el mercurio o el plomo, productos de desinfección del agua, y compuestos químicos como los orgánicos persistentes. En los catorce años de existencia del Proyecto INMA, hemos realizado a los niños más de 133.000 determinaciones de biomarcadores, hemos publicado más de 372 artículos científicos sobre efectos en la salud infantil. Nuestros resultados se han centrado en: alteraciones congénitas, alteraciones hormonales, disruptores endocrinos como el bisfenol A y los ftalatos, campos electromagnéticos, contaminación atmosférica, contaminación del agua y subproductos de la cloración, contaminación de los ambientes interiores, contaminantes orgánicos persistentes como PCB, PBD, DDE, hexaclorobenceno y compuestos perfluorados, crecimiento Intrauterino, crecimiento post natal, desigualdades sociales, genética y epigenética, maduración sexual, metales pesados como el mercurio, neurodesarrollo. maduración del sistema neuroconductual de los niños, nutrición, obesidad, ocupación, salud cardiovascular, salud reproductiva, salud respiratoria y atopia, y tabaquismo materno.

Nuestros resultados miden el riesgo y los efectos en la salud de la contaminación ambiental. Por poner otro ejemplo en la Cohorte INMA Asturias, con una alto índice de obesidad infantil que asociamos a disrupción endocrina, hemos comunicado que un 20% de los niños que presentan obesidad ya muestran también índices cardiovasculares aterogénicos. Esto quiere decir que estamos en el camino de asociar definitivamente la obesidad y sus efectos cardiovasculares en niños a la contaminación química que nos invade y frente a la cual las administraciones permanecen ciegas.

-En cuanto a la línea de investigación que aborda los determinantes ambientales y ocupacionales en el desarrollo del cáncer de pulmón, ¿qué conclusiones se están sacando del Estudio CAPUA?

-El cáncer de pulmón sigue siendo la primera causa de muerte por cáncer en el hombre en nuestro país. Unido a las políticas de lucha contra el tabaco, nosotros llamamos la atención sobre la vigilancia y control del riesgo ocupacional, ya que el 20% de este cáncer se asocia sin duda alguna a las ocupaciones con cancerígenos. En concreto hemos comunicado el riesgo asociado a puestos como el de soldador o trabajadores de la construcción. A mí en concreto me preocupan especialmente los trabajadores de la sílice actualmente, que ya no son los mineros del carbón los más expuestos, sino los trabajadores de encimeras de sílice o de las canteras. Y me espanta que en pleno siglo XXI no se proteja a los trabajadores frente a esos riesgos.  

-¿Cómo avanza el proyecto PREDIMED-Plus, podemos hablar ya de resultados preliminares?

-PREDIMED-Plus, si bien en su inicio fue una acción del CIBEROBN, en la actualidad cuenta entre sus investigadores con cuatro grupos CIBERESP de los 23 grupos reclutadores que conforman el proyecto. Este es un ejemplo claro de cooperación y trabajo colaborativo del CIBER.

En concreto, se trata de un ensayo comunitario que ha incluido a 6.919 pacientes entre septiembre de 2013 y diciembre de 2016. Los pacientes incluidos son hombres y mujeres de elevado riesgo cardiovascular, hombres entre 55 y 75 años y mujeres entre 60 y 75, con síndrome metabólico y un índice de masa corporal mayor o igual a 27 kg/m2 y menor de 40 kg/m2.

Es pronto para poder hablar de resultados, aunque fueran preliminares de este proyecto, tenga en cuenta que se trata de un ensayo clínico de prevención primaria de enfermedad cardiovascular y solo hace un año que se ha finalizado la fase de captación de pacientes. Lo que si podemos decir es que este estudio tiene por objeto ayudar a encontrar estrategias de prevención primaria, aplicables en la práctica clínica habitual, para reducir el impacto sanitario de las enfermedades cardiovasculares y la diabetes tipo 2, dos de las enfermedades más prevalentes en nuestra población. Este gran proyecto sólo es posible gracias al apoyo del Instituto de Salud Carlos III y al gran compromiso de los CIBER implicados en el mismo.