Carme Borrell: "Las mujeres viven más años, pero con peor salud"

Carme Borrell, jefa de grupo del CIBERESP en la Agencia de Salud Pública de Barcelona
CIBER | viernes, 29 de marzo de 2019

El grupo de investigación del CIBERESP que lidera Carme Borrell en la Agencia de Salud Pública de Barcelona dedica su actividad dentro del área de la Epidemiología Social al estudio de los determinantes sociales de las desigualdades en salud, con especial interés en la clase social, el género, la inmigración y el territorio. Enfocan su trabajo tratando de visibilizar tanto las desigualdades como sus causas en la construcción de políticas no equitativas, buscando puntos de entrada para la acción. En esta entrevista, la doctora Borrell repasa esta actividad investigadora, y se centra en las desigualdades de género en salud, los retos que tiene el sector de la salud ante la violencia de género, y la situación de la mujer en la ciencia.

-¿Cuál es la importancia de las desigualdades de género en la salud?

-Hay factores estructurales de la sociedad patriarcal en la que vivimos que determinan las desigualdades de género. Las mujeres tienen peores condiciones en todos los países de la Unión Europea en aspectos tales como la participación en el mercado laboral, las condiciones del trabajo tanto fuera de casa como en el hogar y la independencia económica, las desigualdades en la toma de decisiones o la violencia de género.

A pesar de estas desigualdades sociales de género, la esperanza de vida al nacer es más larga para las mujeres que para los hombres. Las normas masculinas también tienen un precio para la salud de los hombres: son los "costes de la masculinidad", lo que se traduce en la adopción de ciertos riesgos como peores hábitos relacionados con la salud, más mortalidad por lesiones por accidentes y violencias, y por enfermedades como el cáncer o patologías respiratorias. Pero, en cambio, las mujeres tienen más enfermedades crónicas, menos bienestar y una salud mental peor. O sea, ellas viven más años, pero con peor salud. Hay que tener en cuenta que estos indicadores de salud son peores en las mujeres de clases sociales desfavorecidas, en las que se acumulan condiciones de trabajo desfavorables, salarios más bajos y unas cargas de trabajo doméstico y familiar importantes.

-¿Cómo debe abordarse la violencia de género desde el Sistema de Salud y la salud Pública?

-Hay que insistir en que la violencia contra la mujer se puede prevenir. Según la OMS, los programas preventivos se pueden enfocar desde diferentes niveles, tanto individuales, como comunitarios o sociales. Por ejemplo, programas comunitarios que promuevan las normas de género equitativas a través de medios de comunicación, la comunidad, las escuelas u otras instituciones. Y en el plano social, con políticas y programas que promuevan la equidad de género en todos los niveles de la sociedad. Evidentemente, la prevención hay que articularla desde un enfoque multisectorial que incluya las diferentes administraciones públicas (la justicia, el trabajo, la educación, los servicios sociales, la salud, etc.) y los medios de comunicación.

Particularmente, desde el sector de la salud sabemos que hay que reunir datos e investigar para conocer el problema y los factores relacionados; fundamentar las políticas orientadas a hacer frente a la violencia, incluida la prevención. Como también se hace urgente ofrecer servicios de salud integrales a las personas que sobreviven a hechos de violencia y promover el reconocimiento de la violencia como un problema de salud pública a todos los niveles.

-¿Cómo percibe la situación de la mujer en la actividad científica desde su propia experiencia?

-He tenido la oportunidad de dirigir la revista Gaceta Sanitaria durante 6 años (fui la primera mujer en este cargo en la revista). Escribimos una reflexión al respecto de las desigualdades de género en la ciencia donde mostrábamos como las mujeres están infrarrepresentadas en todos los ámbitos de poder de la ciencia y ofrecíamos vías de avance para la revista. Posteriormente, la revisión sobre las desigualdades de género dentro de CIBERESP y de las sociedades científicas de Epidemiología y Salud Pública de nuestro país también lo ponía en evidencia. Es importante señalar estas desigualdades para poder avanzar. En los últimos años, la desigualdad de género es un tema que está en la agenda de los movimientos sociales (Ejemplo: MeToo, Cuéntalo) y la agenda política se va transformando poco a poco. Y espero que acabe repercutiendo también en el ámbito de la ciencia. Nosotras debemos seguir haciendo abogacía al respecto.

-Su grupo investiga los determinantes sociales de las desigualdades en salud, ¿cuáles son los principales ejes de estas desigualdades y qué estudios desarrollan en estos campos?

-Nuestro grupo tiene una amplia experiencia en el estudio en profundidad de las desigualdades en salud según género, clase social, territorio, edad y etnia, así como del efecto de la intersección entre los diferentes ejes. En este sentido, hemos profundizado en la importancia de la medida de clase social, weberiana y marxista, y su impacto en la salud. Hemos analizado las desigualdades de género en salud teniendo en cuenta tanto el trabajo reproductivo como el productivo y su intersección con la clase social. Asimismo, hemos investigado también sobre la violencia de género. Además, como consecuencia del aumento de la inmigración a partir del año 2000 en nuestro contexto, hemos estudiado el impacto de la inmigración en las desigualdades en salud. Fruto de esta línea de investigación, participamos en numerosos grupos de trabajo que han generado informes que han permitido avanzar en la traslación de esta investigación en la implementación de políticas, como por ejemplo el liderazgo de la Comisión para reducir las Desigualdades en Salud en España, 2009-2010.

-¿Cómo ha contribuido su grupo al desarrollo de estudios sobre desigualdades en salud en España?

-Hemos participado en la creación de diferentes marcos conceptuales para el estudio de los determinantes de las desigualdades en salud, como por ejemplo en relación al ámbito urbano o a la pobreza energética. Destaca el liderazgo en la adaptación para nuestro país, por parte de la Comisión para Reducir las Desigualdades Sociales en Salud en España, del marco conceptual para explicitar las causas o los factores determinantes de las desigualdades en salud de la Comisión sobre Determinantes Sociales de la Salud de la Organización Mundial de la Salud.

También hemos estudiado la evidencia de los determinantes macroeconómicos de las desigualdades en salud entre los países, y el impacto del contexto político en la salud de la población. Asimismo, nuestro grupo ha investigado sobre como la tradición política y el Estado de bienestar tienen influencia en la salud y las desigualdades en salud. Y hemos llevado a cabo varios estudios sobre el efecto de la crisis económica en la salud, analizando entre otros el efecto sobre la mortalidad, la salud mental y la salud reproductiva.

-Se han interesado también por el análisis geográfico de datos de salud y sus determinantes a nivel de área pequeña, ¿qué estudios han desarrollado en este nivel?

-Hemos investigado sobre la distribución espacial de las desigualdades en salud y de sus determinantes a través de distintas técnicas de análisis geográfico, principalmente Bayesianas. En este campo, personalmente he liderado el proyecto MEDEA I y II, y el proyecto INEQ-CITIES (financiado por DG-SANCO), que además de analizar las desigualdades en mortalidad en áreas pequeñas de ciudades, analizó políticas para disminuir las desigualdades en salud en ciudades europeas e intentó trasladar la importancia de los determinantes de la salud y de las desigualdades en salud en las áreas urbanas, haciendo talleres en distintas ciudades del Estado español.

-También han estudiado el impacto de las políticas estructurales en la salud…

-En este ámbito hemos liderado el proyecto SOPHIE (Evaluating the Impacto of Structural Policies on Health Inequalities), financiado por la Comisión Europea (FP7/2007-2013, call Health-2011) y donde participaron 11 grupos de investigadores/as de Europa y Canadá, en el que he sido la investigadora principal. El proyecto tenía por finalidad analizar el impacto de políticas estructurales en la salud y las desigualdades en salud. Produjo abundantes artículos científicos y varias tesis doctorales. El proyecto tuvo especial énfasis en tener en cuenta la traslación de los resultados obtenidos.

-¿Qué proyectos tienen en marcha en estos momentos?

-En este momento, tenemos en marcha varios proyectos financiados por el Instituto de Salud Carlos III: violencia de género, vivienda cooperativa y salud, pobreza energética y salud, y desigualdades en mortalidad (Medea III). Además, participamos en proyectos Europeos como por ejemplo la Joint Action de Equidad en Salud, y otros proyectos relacionados con el cambio climático o tecnologías para evaluar el impacto en salud dentro del programa de Superilles de Barcelona.