El conocimiento de los determinantes sociales que condicionan la desigualdad en salud permite pasar de la evidencia a la acción

María José López Medina, coordinadora del Programa de Investigación en Determinantes Sociales de la Salud
martes, 4 de diciembre de 2018

El Programa de Investigación en Determinantes Sociales de la Salud del CIBERESP tiene como objetivo generar investigación cooperativa de excelencia sobre todos aquellos aspectos socialmente determinados y relevantes para la salud de la población, a través de un abordaje multidisciplinar. Las principales líneas de investigación de este programa giran en torno a las desigualdades en salud según clase social, género, inmigración y área geográfica. Además, en los últimos años, se ha puesto el foco en el estudio de los efectos de la crisis en la salud. María José López Medina ha tomado el testigo de Antonio Daponte como coordinadora de este Programa. En esta entrevista, aborda el camino recorrido y los retos pendientes para la mejora del conocimiento científico en estos ámbitos de estudio.

-Ha tomado recientemente el relevo al frente de la coordinación del Programa de Investigación en Determinantes Sociales de la Salud del CIBERESP, ¿qué supone para usted esta nueva etapa?

-Poder coordinar el Programa de Investigación en Determinantes Sociales de la Salud es sin duda un honor y un lujo a nivel profesional. Por un lado, porque esto me permite poder contribuir a seguir avanzando en un área tan importante como la de la investigación en Determinantes Sociales. Por otro lado, porque supone poder trabajar con investigadores e investigadoras que son referentes en este ámbito y de los que puedo seguir aprendiendo. Asimismo, supone también un reto importante a dos niveles: primero, el de ser capaz de coordinar y promover la investigación colaborativa de los 6 grupos que forman parte del Programa, y segundo, el de contribuir al Comité de Dirección del CIBER, aportando la visión de nuestro Programa, favoreciendo nuestra interacción con la de otros Programas, y contribuyendo a que CIBERESP sea una red cada vez más importante de colaboración.

-¿Son los determinantes sociales la cuestión más relevante en la existencia de las desigualdades en salud?

-Sin duda los determinantes sociales juegan un papel fundamental en la presencia de desigualdades en salud. La propia OMS afirma que "las desigualdades en salud son el resultado de la situación en la que la población crece, vive, trabaja y envejece y del tipo de sistema que se utiliza para combatir la enfermedad.” Desde los determinantes más macro, como las políticas socioeconómicas o las condiciones ambientales, a factores como el barrio en el que vives o el trabajo que tienes (o que no tienes), sin olvidar ejes de desigualdad como el género, la clase social o la edad, ejercen una clara influencia sobre la salud y sobre las desigualdades en salud. Una frase que no nos cansamos de repetir las personas que trabajamos en este ámbito es que nuestro código postal determina nuestra salud más que nuestro código genético.

-¿Cuál es la importancia de contar con un Programa de Investigación centrado en los determinantes sociales de la salud?

-Disponer de datos en este ámbito es fundamental. La propia OMS propone, entre las principales medidas para disminuir las desigualdades, "Medir la magnitud del problema, analizarlo y evaluar el efecto de las intervenciones". Esto es precisamente lo que pretendemos desde nuestro Programa. La vigilancia de los determinantes sociales es un ámbito de especial relevancia debido a los efectos de estos sobre la salud, pero en muchos casos los sistemas de vigilancia no integran datos sociales, ambientales y de salud, por lo que la investigación en este ámbito puede ayudar a avanzar en esta línea. La investigación sobre determinantes sociales y desigualdades en salud aporta además argumentos acerca de la necesidad de determinadas políticas o intervenciones, así como sobre los factores o mecanismos a tener en cuenta en su elaboración. Asimismo, nos permite conocer cuál es la efectividad y el impacto de éstas. En definitiva, el avance en este campo de investigación nos permite algo vital para mejorar la salud de la población: pasar de la evidencia a la acción.

-¿Cómo ha afectado la crisis económica a la salud?

-Desde el Programa se han realizado diversos estudios, así como una revisión sistemática, evaluando el potencial impacto de la crisis en distintos indicadores de salud y en diversas poblaciones. Los resultados son diversos según los indicadores estudiados, el margen temporal y el tipo de población, pero algunos de los resultados observados apuntan a que la crisis produjo un deterioro en la salud mental, tanto percibida como aproximada por el aumento del consumo de psicotrópicos, particularmente en grupos con mayor riesgo de vulnerabilidad como personas en paro. Asimismo, aunque algunos tipos de consumo disminuyeron, aumentó el consumo excesivo de alcohol, tabaco y drogas ilegales. Por otro lado, se observó también un aumento en la prevalencia de bajo peso al nacer. En relación a la mortalidad, los resultados son heterogéneos, ya que no suelen producirse de forma inmediata. No obstante, parece que ésta podría haber aumentado en determinados casos, por ejemplo mortalidad en invierno en gente mayor o mortalidad asociada al alcohol en personas en paro. Finalmente, cabe destacar que los datos a nivel europeo sugieren que los países con políticas de austeridad en el periodo de la crisis mostraron unos efectos en salud más acentuados que el resto.

-Entre las líneas estratégicas que se marcan con este programa está el desarrollo y evaluación de programas y políticas de salud pública, ¿qué aportaciones han hecho en este campo?

-El ámbito de la Evaluación de Políticas y programas en salud Pública es muy relevante, ya que supone, por un lado, un claro ejercicio de transparencia, al evidenciar en qué se está invirtiendo el dinero público. Por otro lado, permite conocer cuáles son los efectos de las intervenciones que se ponen en marcha, información especialmente importante, ya que los recursos son limitados y consecuentemente deberían ser invertidos en aquellas intervenciones que consiguen un mayor impacto en la salud de la población, así como una mayor reducción de las desigualdades.

En este campo, las aportaciones que se han hecho desde nuestro Programa han sido numerosas. En su momento, por ejemplo, la evaluación de la primera ley del control del tabaquismo, en la que tomamos muestras ambientales de nicotina antes y después de su implantación ayudó a evidenciar la necesidad de modificar dicha ley y prohibir el consumo de tabaco en todos los locales de la hostelería, protegiendo así a sus trabajadores y al resto de personas expuestas. Otro ejemplo sería el proyecto SOPHIE, que demostró que las políticas públicas enfocadas a la equidad, en ámbitos tan diversos como el urbanismo, la vivienda, la protección social, la dependencia o la integración de personas inmigradas, pueden repercutir en la salud de la ciudadanía y reducir las desigualdades en salud.

-¿En qué líneas están trabajando actualmente?

-Los proyectos de los diferentes grupos que conforman el programa incluyen ámbitos muy diversos (epidemiología ambiental, salud urbana, cohortes de base poblacional, violencia de género, evaluación de políticas...), el eje común es que la aproximación a todos ellos son los determinantes sociales y las desigualdades en salud.

Como ejemplo de línea en la que se está trabajando recientemente de manera colaborativa entre nuestros grupos está la relacionada con pobreza energética y salud, en la que se está trabajando tanto en la estimación de su asociación con diferentes indicadores de salud, como en la evaluación de una intervención para disminuir pobreza energética en personas en riesgo. Otra línea de investigación conjunta entre diversos grupos del Programa, que se está desarrollando actualmente, está focalizada en el diseño y la evaluación de intervenciones ligadas a la prevención de la violencia de género en población adolescente.