INMA: “La exposición a contaminantes orgánicos persistentes antes de nacer puede aumentar el riesgo de trastornos metabólicos en la adolescencia”

Proyecto INMA | viernes, 2 de julio de 2021

Un estudio reciente de INMA exploró la asociación entre la exposición prenatal a contaminantes orgánicos persistentes (COP) y marcadores de obesidad y riesgo cardio-metabólico. Los COP incluyen plaguicidas organoclorados (p. ej., p, p’-DDT, HCB), así como productos químicos industriales (PCBs). La producción y el uso de estos productos químicos fueron prohibidos (PCBs, HCB) o restringidos (p, p’-DDT) en 2004 gracias al Convenio de Estocolmo. Sin embargo, debido a su alta persistencia en el medio ambiente, todavía se detectan en el cuerpo de los humanos, incluidas mujeres embarazadas y niños/as. La mayoría de las poblaciones humanas están expuestas a alimentos contaminados con estos compuestos. Durante el embarazo, los niveles maternos de COP se transmiten al feto a través de la placenta y, después del parto, al niño/a mediante la leche materna. En estudios anteriores de INMA, la exposición prenatal a p, p’-DDT, HCB y PCBs se ha asociado con un riesgo de aumento de peso rápido y un índice de masa corporal (IMC) elevado en la infancia. Ninguno de los estudios evaluó si tales asociaciones continúan en la adolescencia, una etapa del desarrollo caracterizada por cambios significativos en el sistema hormonal y rápidos aumentos de la masa corporal. Además, la mayoría de los estudios utilizaron medidas indirectas de obesidad y pocos de ellos exploraron los rasgos cardio-metabólicos.

En este nuevo estudio se incluyeron un total de 379 niños/as de la cohorte de Menorca. Los niveles de COP se midieron en muestras de sangre de cordón umbilical y luego se examinó a los/as niños/as periódicamente entre las edades de 4 y 18 años. En estas visitas, los/as científicos/as registraron el IMC, el porcentaje de grasa corporal y la presión arterial. Cuando el/la niño/a cumplió los 14 años, se midieron biomarcadores de riesgo cardio-metabólico en sangre (colesterol, triglicéridos, glucosa, etc.).

Los resultados sugieren que la exposición prenatal a p, p’-DDT y HCB se asocia a un aumento del IMC durante la niñez y la adolescencia, y en la adolescencia. También se asociaron a una presión arterial más alta, a mayores niveles de lípidos séricos, y a un aumento de la relación cintura/estatura en la adolescencia. Finalmente, los niveles prenatales de HCB se asociaron con un mayor porcentaje de grasa corporal en la adolescencia.

Este es el primer estudio que muestra que la asociación entre la exposición prenatal a los COP y el IMC persiste en la adolescencia, y que además estos mismos compuestos están asociados con factores de riesgo para el síndrome metabólico en adultos. Los/as autores/as indicaron que “algunas de estas sustancias podrían considerarse disruptores endocrinos, es decir, químicos que interfieren con la regulación hormonal”, agregando que “se piensa que los COP pueden interactuar con receptores hormonales o con la generación de radicales libres, y el principal problema es que se acumulan en los tejidos grasos de los organismos vivos, donde pueden persistir durante años, incluso décadas”. Dado que una de cada cuatro personas se ve afectada por el síndrome metabólico en todo el mundo, los/as autores/as abogan por más estudios, especialmente en infantes y adolescentes. 

Artículo de referencia:

Güil-Oumrait N, Valvi D, Garcia-Esteban R, Guxens M, Sunyer J, Torrent M, Casas M, Vrijheid M. Prenatal exposure to persistent organic pollutants and markers of obesity and cardiometabolic risk in Spanish adolescents. Environ Int. 2021 Jun;151:106469. https://doi.org/10.1016/j.envint.2021.106469