Queremos colocar el problema de la resistencia antibiótica en el centro del debate dentro de CIBERESP

Juan Carlos Galán, jefe de grupo del CIBERESP en el Hospital Universitario Ramón y Cajal
viernes, 1 de febrero de 2019

El grupo de investigación del CIBERESP que lidera Juan Carlos Galán en el Servicio de Microbiología del Hospital Universitario Ramón y Cajal tiene una destacada y extensa trayectoria en la investigación de la resistencia antibiótica. En este campo, el grupo trabaja en la caracterización de elementos de transferencia genética horizontal entre bacterias responsables de la dispersión de determinantes de resistencia antibiótica; en la predicción y evolución de esta resistencia; en la epidemiología molecular de clones de alto riesgo, o la metagenómica de bacterias intestinales, entre otros temas. El potencial investigador del grupo se extiende también a otras áreas, entre ellas la epidemiología molecular de enfermedades transmisibles como el VIH, el linfogranuloma venéreo o la gonorrea, trabajando en diversos aspectos desde la transferencia del conocimiento en acuerdos de cooperación internacional a países en vías de desarrollo, a las mejoras diagnósticas, la caracterización de las dinámicas de dispersión viral en brotes epidémicos, o la determinación de resistencia a antivirales. Además, como grupo de investigación con raíces hospitalarias, atienden a aquellas demandas, necesidades o alertas clínicas que requieren una actuación inmediata, destacando las producidas por brotes epidémicos o la coordinación con los organismos de salud pública en vigilancia de infección respiratoria viral.

-Acaba de tomar el relevo de Fernando Baquero al frente del grupo del CIBERESP en el Servicio de Microbiología del Hospital Universitario Ramón y Cajal, ¿qué retos se marca?

-El profesor Fernando Baquero, pionero en muchas propuestas a lo largo de su dilatada y todavía inconclusa trayectoria, pensó hace tiempo que nuestra actividad científica tenía cabida en la nueva visión de la salud pública en las enfermedades infecciosas. El acercamiento y cooperación con las nuevas metodologías de diagnóstico y vigilancia microbiológica para el control local y global de las enfermedades infecciosas debería resultar en un efecto potenciador de la investigación en ambas disciplinas, tradicionalmente independientes, pero con muchos objetivos en común. Continuar en ese empeño integrador seguirá siendo nuestro compromiso.

En cuanto a objetivos más concretos, queremos colocar el problema de la resistencia antibiótica en el centro del debate dentro de CIBERESP. Es necesario que más grupos se sensibilicen con esta amenaza y se adhieran a esta iniciativa, para así definir mejores estrategias colaborativas. Un segundo objetivo es aumentar la visibilidad y alineación de nuestro grupo de laboratorio en todas nuestras líneas de investigación, buscando la participación en iniciativas más transversales. También pidiendo a CIBERESP que busque la manera de hacer encajar todas esas acciones de nuestro grupo como condiciones básicas para las futuras intervenciones de salud pública, que desgraciadamente vienen siendo descartadas por no-alineadas dentro del consorcio.

-¿Cuál es el balance de los resultados logrados por este equipo dentro del CIBERESP?

-Hemos conseguido algunas importantes colaboraciones, por ejemplo, aprovechando la cohorte INMA sobre la exposición a cobre, hemos realizado trabajos de investigación colaborativa sobre el impacto en el microbioma intestinal. Hemos colaborado y colaboramos en proyectos con otros grupos CIBERESP, como en gripe, en la caracterización de microorganismos relacionados con infecciones de transmisión sexual (ITS) en poblaciones vulnerables, o implementación de técnicas diagnósticas de VIH en países con pocos recursos a través de proyectos de cooperación internacional. Sin embargo, como decía, no hemos podido elaborar un trabajo alineado sobre resistencia antibiótica en humanos dentro de CIBERESP. Por tanto, nuestro balance es netamente inferior a nuestras expectativas.

-La resistencia bacteriana a los antibióticos es uno de los principales problemas de salud pública, ¿cuál es la dimensión real del problema?

-Las principales agencias internacionales tanto reguladoras, económicas o políticas, incluyendo la OMS, el FMI o el G8, han reconocido la resistencia bacteriana a los antibióticos como uno de los principales problemas para la salud global del siglo XXI, alertando de la intratabilidad de algunas infecciones que nos pueden retrotraer a la era pre-antibiótica. Para intentar combatir este problema, las perspectivas One-Health y Global-Health han influido en el diseño de estrategia globalizadoras en la lucha contra la resistencia bacteriana, desde la rápida identificación de bacterias multirresistentes en diferentes hábitats (humano, animal o medioambiental), a acciones para controlar la dispersión de la resistencia en y entre esos mismos hábitats, y en el conjunto del planeta. La investigación internacional en el campo de la Resistencia a antibióticos está alineada con los objetivos estratégicos de la agenda científica (Scientific Research Agenda, SRA) de la Acción de Programación Conjunta en Resistencia a Antibióticos (JPIAMR), establecidos para cumplir los retos marcados por la OMS en este tema. Estos retos de la OMS van desde la identificación de nuevas opciones terapéuticas, nuevas técnicas de diagnóstico rápido, estandarización de técnicas metagenómicas o generalización de redes de vigilancia. Varios investigadores de nuestro grupo trabajan en estas líneas, incomprensiblemente consideradas no alineadas en CIBERESP. Esta situación debe ser revertida más pronto que tarde, pues ésta es, a nuestro parecer, una de las líneas de investigación más prometedoras en el terreno de las enfermedades infecciosas.

-¿Qué proyectos de investigación desarrolla su grupo en resistencia antibiótica?

-Las prioridades de la Acción de Programación Conjunta en Resistencia a Antibióticos (JPIAMR) para controlar el problema de la resistencia antibiótica se centran en reducir el consumo de antibióticos, optimizando su administración y prevenir la transmisión. En este último objetivo centra nuestro grupo sus diferentes líneas: el estudio de la biología y evolución de poblaciones resistentes, en hombres, animales y alimentos; el desarrollo de procedimientos innovadores para la detección de genes de resistencia a antibióticos, metales o biocidas (sistema ResCap); la evaluación del impacto de asociaciones exitosas plásmidos-bacteria en la dispersión de genes de resistencia; la identificación de las fuerzas de evolución y selección de determinantes de resistencia; el desarrollo de modelos computacionales avanzados, que abarcan múltiples niveles biológicos para predecir el desarrollo de resistencia; y la identificación de clones bacterianos multirresistentes de alto riesgo para prevenir la transmisión. Además, investigadores de nuestro grupo han sido y son miembros del Comité Científico Asesor de la Joint Programming Initiative on Antibiotic Resistance de la Comisión Europea.

-Han recibido financiación del Consejo Europeo de Investigación para estudiar la evolución de la resistencia antibiótica mediada por plásmidos en bacterias…

-Los plásmidos desempeñan un papel crucial en la ecología y la evolución bacteriana, ya que pueden transferir genes horizontalmente entre diferentes bacterias. Los plásmidos son posiblemente el principal vehículo para la propagación de la resistencia a los antibióticos. El proyecto, liderado por Álvaro San Millán, utiliza los conceptos que se pueden derivar del estudio de la evolución de la resistencia a los antibióticos mediada por plásmidos, para desarrollar estrategias de intervención más precisas. Para ello, se intentan comprender los determinantes genéticos y evolutivos que promueven la aparición y el establecimiento de asociaciones exitosas entre clones bacterianos y plásmidos de resistencia in vivo, y discernir las claves para evitar la dispersión de genes de resistencia en esas combinaciones bacteria-plásmido altamente exitosas. Se trata de un enfoque multidisciplinario de epidemiología integrada en múltiples niveles, que implica desde la transmisión de bacterias entre enfermos hasta la transmisión de genes entre bacterias, y que se complementa con estudios de evolución experimental, secuenciación de genomas y modelización matemática y computacional.

-Realizan también estudios de la epidemiología de enfermedades transmisibles, ¿en qué enfermedades en concreto ponen el foco de su trabajo?

-Todo nuestro campo de acción son las enfermedades infecciosas. Abarcamos estudios sobre diagnóstico rápido y epidemiología de hepatitis, VIH o ITS como linfogranuloma venéreo o gonococia, pero también de epidemiología de clones bacterianos multirresistentes, incluso más allá del ambiente hospitalario. Por otra parte, estamos preparados para los retos de planteados en los últimos años por la comunicación de nuevas enfermedades emergentes y re-emergentes, como gripe de 2009, Ébola 2014 o Zika en 2016, pero también expectantes ante las amenazas de virus como Crimea-Congo en España. La emergencia de virus nuevos en nuestro entorno es una amenaza constante para la que debemos tener preparadas nuestras plataformas diagnósticas y de epidemiología molecular. Nuestro grupo ha participado activamente en la respuesta diagnóstica y epidemiológica cuando estas amenazas aparecieron en nuestro entorno.

-¿Cuáles son sus principales líneas de actuación de su grupo en el campo de las enfermedades de transmisión sexual?

-En la actualidad coordinamos y participamos en varios proyectos nacionales y colaboraciones internacionales sobre epidemiología molecular de linfogranuloma venéreo (LGV) y de resistencia antibiótica en Neisseria gonorrhoeae, incluyendo en ambos casos a grupos CIBERESP. En el primer caso, hemos descrito los primeros casos de LGV en Madrid y caracterizamos la evolución temporal de la epidemia desde una aproximación filogenética. Definimos por primera vez, la co-circulación de varias variantes altamente prevalentes y la generación de variantes bacterianas para adaptarse a nuevas dinámicas de dispersión durante la epidemia. El problema de la resistencia antibiótica en Neisseria gonorrhoeae es mencionado por la OMS como una de las principales amenazas de salud pública. Participamos en un proyecto nacional para conocer la prevalencia de cepas resistentes y coordinamos los estudios de evolución in vitro para analizar combinaciones de antibióticos que combatan mejor las cepas multirresistentes.

-Realizan estudios de epidemiología molecular y de resistencia antirretrovirales en VIH, ¿cuáles son sus logros y sus retos futuros?

-Dentro de nuestro grupo, África Holguín lidera un importante trabajo en VIH en niños, a través de una colaboración internacional con países con recursos limitados. Sus trabajos se centran en impulsar el diagnóstico precoz por técnicas moleculares usando sangre seca como muestra biológica para el diagnóstico y en el impacto de la variabilidad genética en el diagnóstico y monitorización de la terapia. Ha evaluado un programa de prevención de la transmisión madre-hijo en Guinea Ecuatorial y caracterizado los perfiles de resistencia antirretrovirales en ese país que le ha servido para participar en el documento de actualización del tratamiento antirretroviral en dicho país. Mantiene acuerdos de cooperación con países en Sudamérica para la formación y transferencia del conocimiento. Recientemente, ha participado en el trabajo sobre la tendencia temporal de la diversidad global de VIH en 14 regiones del planeta. Dispone de una web para financiación basado en micromecenazgo.